miércoles, 16 de marzo de 2011

Inicio para el control de la Sociedad Venezolana

Tomo del periódico el Universal una lectura que me parece adecuada para los momentos que hoy vivimos en Venezuela.


Embrutecer a las masas
Nos alejamos hacia la ideologización del pensamiento y la masificación de la piratería
RAFAEL J. CHAVERO GAZDIK |  EL UNIVERSAL
miércoles 16 de marzo de 2011  12:00 AM
Existe una política pública destinada a embrutecer al venezolano. Pareciera que de eso depende la revolución, pues un pueblo culto no admitiría tanto populismo y superficialidad en el discurso oficial. Mientras el mundo marcha hacia la globalización de la calidad educativa, aquí nos alejamos hacia la ideologización del pensamiento y hacia la masificación de la piratería. Como muestra, el proyecto de Ley de Universidades. 

Tantas trabas a la educación y la cultura no pueden ser casualidad. Ni siquiera los países más socialistas impiden con tanto ahínco el desarrollo, más bien han admitido que de la educación depende el futuro de sus pueblos. Tal y como lo relata con extrema claridad Oppenheimer en su reciente libro "Basta de Historias", países como China, India, Singapur, Finlandia han abierto sus puertas a las mejores universidades del mundo. Por eso, allá hay más de 170 universidades extranjeras en China otorgando títulos válidos, lo que aquí sería sacrilegio, como si las nuestras fueran motivo de orgullo. 

Pero no sólo el Gobierno cierra las puertas a las universidades foráneas, sino que además impide que nuestros jóvenes salgan a formarse. El programa de becas y créditos educativos es prácticamente inexistente, por ello sólo las familias de ciertos recursos y que invierten en educación son las que pueden mandar sus hijos a las mejores casas de estudio. Aquí la banca está obligada a prestar dinero barato para el campo, el turismo, la vivienda, pero no para la educación, pues ésta es enemiga de la revolución. 

Al mismo tiempo, nuestras universidades mantienen un déficit presupuestario vergonzoso. Se conservan a duras penas y, aunque duela reconocerlo, rezagadas en los últimos puestos de los rankings mundiales. Es más popular hablar de la educación gratuita, aunque ésta sea mediocre. Con esta política se subsidia a quien puede pagar su formación, aun cuando lo sensato sería cobrarle de acuerdo a su capacidad contributiva o en todo caso cobrarle a futuro. ¿O es que acaso no necesitan esos recursos nuestras universidades públicas? La educación debe ser gratuita para quien no pueda pagarla, para nadie más. 

Nuestras casas de estudio ya no inventan nada, pues no hay presupuesto suficiente para costear investigaciones; y los salarios de los docentes dan pena ajena. Por si ello fuera poco, el eterno control cambiario nos está condenando a leer lo que el gobierne quiere. Cada vez es más difícil obtener divisas para actualizar a nuestros profesionales. Ahora lo que importa es sacar borregos vestidos de rojo, para insertarlos en la burocracia ideológica. 

 rchavero@hotmail.com